Ponerse de acuerdo... cosa que mis sentimientos no llegaban a realizar. Contestar a la pregunta: ¿y no te da pena volverte tan pronto a Alemania? o ya tendrás ganas de regresar a Marburg ¿no?...
Creo que esas preguntas no tienen respuesta, o por lo menos yo no soy capaz de dársela.
Cuando llevas dos semanas, asimilando que vuelves a estar en casa, con los tuyos, con los mimos de papa y mama (sin olvidar las riñas), dejar de pensar en inglés (pero no del todo, es una rallada muy grande), sentarse en el sofá, ver la TV, quedar con los amigos, molestar a tu hermano... te das cuenta después de esos 15 días que apenas te quedan 7 para acabar de saborear lo que tienes en tu hogar, en mi caso Alcoy. Y te pones las pilas, las pilas en realizar todo aquello que tenias en mente: visitar a tal, enseñar tal, comprar eso, descargar películas, ir al cine...
Y cuando te plantas en el aeropuerto, con tu maletota rezando para que no te hagan pagar más por los kilos de exceso, y tu equipaje de mano rompiéndote la espalda (10kg mínimo, hay que amortizar!!) sientes ese deseo de pedir unos días más que pasar junto a tu madre o a tu padre, esperando a que lleguen a las 3 para comer juntos, y preparándoles el café mientras leen el periódico en el sofá o ven la previsión del tiempo (uyy Sara, nos has traído el frió... típico) Sentí muchisima nostalgia cuando cruce la puerta que me separaba de ellos dos, saludándoles, diciéndoles adiós, viendo como el joven policía les preguntaba si querían pasar para despedirse de mejor forma... muy conmovedora la imagen, esas lagrimitas que aguantas y ese nudo en la garganta que duele tanto al tragar saliva...
Y para acabar de arreglarlo todo... una vez en el pasillito final de entrada al avión, nos hacen la 3.14 y nos dicen que existe un retraso de 30 min (que mágicamente se convirtieron en 60, más añadiendo el tiempo que tarda la gente en entrar y acomodarse en sus "confortables" asientos) Si, viajé con Ryanair.
Tras 2 horas y media de viaje, llego a Frankfurt-Hahn, coge el bus, sube, dos horas más, llega a Frankfurt Hb, y espera otra hora hasta el próximo tren a Marburg. Y tras 50 min más de trayecto, llego a mi destino... donde por fin florecieron esas ganas locas de vivir que me da Alemania, esa alegría y felicidad que evita que en mi cara se refleje cualquier señal de tristeza... :)
Por eso es tan difícil contestar, porque quieres y no quieres a la vez :) Moraleja: inventar una maquina de teletransporte para evitar los momentos ñoños de despedida en los aeropuertos. Eso sí, nunca eliminar los momentos de llegada, de los que hablaré otro día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario